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Por
Jorge Olivera
Este
verano es probable que parte de mis vecinos se vean obligados
a pernoctar frecuentemente a la intemperie. No a causa de un
derrumbe parcial o total de sus viviendas, sino por los cortes
del fluido eléctrico.
¿Quién
podría permanecer dentro de un cuarto de 4 o 5 metros
cuadrados, a oscuras, empotrado en un pasillo, si acaso con
una pequeña ventana en el frente, y bajo el rigor de
temperaturas superiores a los 33 grados Celsius y más
de 80% de humedad relativa?
Resulta
ser que la cantidad de combustible asignado para cubrir la demanda
del país se ha quedado por debajo de las expectativas.
Las causas para implementar las medidas de ahorro mediante interrupciones
del servicio eléctrico, responden según la prensa
oficial, a una mayor existencia de equipos electrodomésticos
y al incremento de las personas que se desempeñan como
Trabajadores por Cuenta Propia.
Más
de 300 000 cubanos han optado por poner a prueba sus capacidades
en diversas categorías laborales de este tipo, autorizadas
como parte de la llamada actualización del sistema socialista,
entre las que se cuentan actividades relacionadas con la gastronomía,
el alquiler de viviendas y el transporte urbano, por solo mencionar
las más solicitadas.
Conocer
que fue necesario utilizar más de 66 mil toneladas de
combustible por encima de lo planificado en los primeros cinco
meses del año en curso, con el propósito de cubrir
el déficit, indica que la situación será
peor en el período vacacional, que recién comienza
y no culmina
hasta el 1 de septiembre.
Por
tanto, es previsible que el ciclo de apagones programados se
intensifique en detrimento de muchos negocios particulares y
de la paciencia de cientos de familias ante la imposibilidad
de usar el ventilador, tomar agua fría y dormir a pierna
suelta.
¿Cómo
se entiende que los encargados de elaborar los planes de consumo
de combustible para el 2012 no previeron el impacto que tendrían
los miles de pequeños negocios, que de acuerdo a versiones
del gobierno sobrepasarán el medio millón antes
de que culmine el año?
Definitivamente
el tibio programa de reformas no sigue una estrategia racional.
¿Puede llegar a ser sostenible un proyecto donde no exista
transparencia ni la debida profesionalidad a la hora de cotejar
la disponibilidad de recursos con los objetivos trazados?
Una
vez más estamos ante los mismos errores que tantas pérdidas
han causado a la economía desde los inicios de un socialismo
que busca aliviar sus dolencias con mejunjes capitalistas.
Eficiencia
y productividad seguirán siendo solamente retórica
en un ambiente permeado de mediocridades. Sin voluntad para
encabezar una evolución que saque al país del
estancamiento, la dirigencia actual prefiere el zigzag y no
el rumbo rectilíneo que defina el compromiso para evitar
mayores fracturas económicas y sociales.
En
sus rejuegos para ganar tiempo, se gestan otras olas de sufrimiento
para la sociedad. Los apagones vuelven como consecuencia de
la insensibilidad de los burócratas y de una casta de
políticos ineptos y abusivos.
¡Pobres
los habitantes de las cuarterías! Este verano tendrán
que soportar dosis adicionales de amargura.
Entonces,
a prepararse a dormir en las aceras, armarse de un trozo de
cartón, lo más duro posible, para abanicarse y
a rezar para que no se pudran los pocos alimentos por falta
de congelación.
Como
suelen decir los cubanos ante las recurrentes jornadas de vicisitudes:
No es fácil. |