El Veraz  
El Veraz en Youtube
Portada
Audio y Video
Raíces
Los 10+
La otra Cara
Documentos
Estadísticas
Victimas Cubanas
Cartas de Cuba
Galería de Cuba
La del Turista
La del Cubano
Rostros Cubanos
Nostalgia Cubana
Los Interpretes
Galería de Puerto Rico
Isla del Encanto
Sitios de Puerto Rico
Búsqueda
Buscar en ¨El Veraz¨
Sitios de Cuba
Prensa internacional
Artículos anteriores
Artículos anteriores
Divulgue la verdad
Imprimir Articulo  
Envie Articulo  
A Favoritos  
| Semanario El Veraz | San Juan, Puerto Rico | |
Príncipe azul a los 70 en Cuba

Por Joan Antoni Guerrero


La peripecia del canadiense que fue a Cuba y regresó a su país con una nueva mujer (o 'mujer nueva', como dicen algunos) -que a los pocos días lo abandonó- ha puesto de nuevo sobre la mesa el tema del turismo sexual hacia la isla.

Cuestión incómoda por todas las implicaciones que conlleva. A veces se debate en torno a estos temas como si fueran una anécdota graciosa, cuando esconden en realidad un hecho grave de explotación y abuso sexual, que debe denunciarse, más si puede tener como protagonistas a menores. No hay ningún problema en que la gente quiera vincular sus vacaciones a la práctica del sexo, muchos coincidiremos en que el problema no es este, el conflicto reside únicamente en el hecho de que hay quien viaja a países en subdesarrollo y donde sus ciudadanos viven en condiciones precarias para aprovecharse de las mismas. Se abusa de menores y se abusa de adultos en condiciones económicas complicadas.

Resulta ridículo y risible el caso de este canadiense que ha recurrido a los medios de prensa de su país para denunciar que una cubana le abandonó a los pocos días de llegar a Canadá. Ya parece un poco extraño que algo que es común se convierta en noticia (pues lamentablemente no es el primero ni el último que va a ir a Cuba en busca de una joven que le satisfaga el apetito erótico-social bajo promesas de una nueva vida en un país lejano) pero lo es más el grado de cinismo de este personaje que pretende, dando a conocer los detalles de su historia, poner sobre aviso a otros hombres que viajen a la mayor de las Antillas. Es evidente que los abuelos/as que van a Cuba en busca de compañía no cometen ningún delito, cuando el trato se hace entre adultos, pero éticamente lo que hacen es reprobable.

Pero en su gozo hallan, al mismo tiempo, su castigo. Esas personas al fin y al cabo se convierten para algunos en un instrumento de salida de Cuba, y quizás aquí se encuentra el problema fundamental. Los unos y los otros son dos piezas de un juego poco ético que encajan a la perfección. Homo homini lupus: seres humanos que se aprovechan de otros seres humanos, instrumentalizándolos a través del engaño o el fingimiento. Es un elemento más del espectáculo que ofrecen sociedades en las que los valores han desaparecido o priman otros que permiten, por ejemplo, que se considere normal usar a personas con objetivos espurios. El episodio del canadiense es pues un ejemplo más de la falta de valores a un lado y otro de esta historia. Y otro problema asociado a estas situaciones es que se contribuye a fomentar un tópico (muy enraizado por ejemplo en países como España) en el que cualquier cubano pasa a ser sospechoso de ser alguien de poco fiar, interesado en objetivos materiales y que no renuncia a aprovecharse de los demás para conseguirlo.

Este es otro de los logros de una revolución política que ha puesto las condiciones para que todo esto suceda. La falta de reconocimiento de los problemas y los errores en el marco cubano probablemente hará que jamás se tomen medidas para conseguir invertir esta situación. Solo es de esperar que la huella antropológica que deje el castrismo, una vez superado, permita deshacerse rápidamente de este tipo de comportamientos. Ah, y que dejen de visitar la isla septuagenarios enamoradizos que, de vuelta a su país, despiertan de su sueño romántico como si hasta ese momento se hubiesen estado chupando el dedo.


© Fecha de Fundación 30 de Julio 2003 El Veraz - Derechos Reservados