| Por
Raúl
Martínez Rodríguez
Moraima
Secada, La Mora, como la llamaban, fue una artista de esas que
dejan huellas indelebles en la gente, con su temperamento natural,
intuitivo, irrepetible. No tuvo comparación con figuras
de su tiempo y tampoco después. Oírla interpretar
una canción era tenerla entre nuestras favoritas. Tal es
su fuerza.
Su presencia en agrupaciones femeninas como la Orquesta Anacaona,
y en el cuarteto D´Aida, junto a Elena Burke, Omara y Haydée
Portuondo llenó un lugar muy alto en el hacer de los géneros
sentimentales.
Moraima
Secada, singular cancionera cubana fue una de nuestras más
populares y genuinas intérpretes del movimiento denominado
feeling, iniciado desde el punto de vista creativo por importantes
compositores como José Antonio
Méndez, César Portillo de la Luz, Luis Yáñez,
Piloto y Vera, Jorge Masón, Ñico Rojas y Tania Castellanos,
entre otros muy significativos dentro de este estilo.
María Micaela Secada Ramos, su verdadero nombre, nació
el 10 de septiembre de 1930, en una casa de la calle San Miguel
entre Unión y Maceo, en la ciudad de Santa Clara, provincia
de Villa Clara. Sus padres fueron Micaela Ramos y Juan Secada.
De este matrimonio, Moraima, fue el quinto parto y hermana jimagua
con la nombrada María Caridad.
Sus
hermanas mayores advirtieron en Moraima una precoz vocación
artística y a los tres años de edad la presentaron
en un programa infantil que salía en la Emisora CMHI de
la Ciudad de Santa Clara donde fue aplaudida por cantar el bolero-son
“Lola”.
Por el mes de agosto de 1940 y con diez años de edad, Moraima,
junto a su familia se trasladó a la Ciudad de La Habana
presentándose al poco tiempo en el programa de radio La
Corte Suprema del Arte, en la desaparecida Emisora CMQ de Monte
y Prado, obtuvo uno de los primeros premios cantando el pasodoble
“Valencia”, del compositor español José Padilla.
A mediados de la década del 40 comenzó a visitar
la casa del compositor Jorge
Masón, situada en la calle Marquez González, entre
Posito y Jesús
Peregr ino,
de nuestra capital. En esta ese lugar conoce algunos de los iniciadores
del grupo de la canción del movimiento del feeling como
los compositores José Antonio Méndez, César
Portillo de la Luz y Luis Yáñez, entre otros. Por
esos años la joven Moraima Secada no se perdía una
“descarga musical” las cuales cantaba en las distintas
casas donde se organizaba, y a su vez, se ganaba el sustento humildemente
planchando y haciendo plisado en la tintorería de su tía
política llamada Pastora, situada en la calle San
Lázaro No. 660 entre Belascoaín y Gervasio.
En
1950 y con 20 años de edad, Moraima Secada fue integrante
de la famosa orquesta femenina Anacaona donde conoce a la cantante
Omara Potuondo. Con la Anacaona viajó a países como
Venezuela, Taití y Santo Domingo.
Para Moraima, esta etapa con la notable agrupación fue
maravillosa desde el punto de vista humano y muy significativa
para su formación como artista por la disciplina que adquirió
a través de su directora Argimira Castro y sus siete hermanas.
En 1952 la excelente pianista y directora de coros Aida Diestro
organizó su famoso cuarteto vocal, Moraima fue una de las
escogidas para integrarlo junto a las excelentes cantantes Elena
Burke y las hermanas Omara y Haydée Portuondo.
Junto
a la inolvidable Aida Diestro, permaneció durante largos
y fructíferos ochos años. De ella La Mora aprendió,
sobre todo, a tener un pleno dominio de su voz, de la afinación
y su conducción dentro de la armonía, y el buen
uso del rubateo en el ritmo. Por esos años los cabarets
La Campana, Montmatre, Tropicana y Club 21, de nuestro país.
Viajó a New York, Venezuela, México, Argentina,
Uruguay, Chile y Puerto Rico.
Dio a conocer y se adiestró con la obra de compositores
cubanos tan importantes como: Eliseo Grenet, René Touzet,
Orlando de la Rosa, Felo Bergaza, Ernesto Lecuona, Armando Oréfiche
y Adolfo Guzmán.
En 1960, Moraima Secada se separó de Las D’ Aida
y durante un tiempo como solista fue acompañada por el
grupo Los Bravo y
como integrante del cuarteto Los Meme. Al poco tiempo reanudó
su faceta como solista cosechando
una impresionante cadena de éxitos e interpretando canciones
como las ti tuladas:
“Alivio”, de Julio Cobo; “Perdóname conciencia”,
de Piloto y Vera; “Cuidado”, de Nacho González;
“Depende de ti” y “Se llama tú”,
de Chany Chelacy; “Me encontrarás”, de Tania
Castellanos, entre otras obras.
Las noches del 26 y 27 de mayo de 1972 La Mora ofreció
su primer recital de 20 canciones en el Teatro Amadeo Roldán.
Su segundo recital fue al año siguiente, pero esta vez,
no sólo interpretó obras de compositores cubanos
sino también del resto de Latinoamérica. En estos
dos recitales, Moraima con su peculiar voz y estilo
dramático y a veces patético muy contrario a su
personalidad alegre y bromista, conquistó a todos los asistentes
al teatro.
Rememorando su etapa como integrante de Las D’ Aida y sin
prejuicio por sus condiciones como solist as,
el trío de Elena, Omara y Moraima se unieron por el mes
de octubre de 1979 y viajaron a Ciudad de México invitadas
por el productor mexicano Jorge Saldaña para actuar en
el popular programa de televisión Nostalgia,
transmitido por el canal 13 recordándolas en sus últimas
actuaciones en 1957 en dicha nación.
De regreso a Cuba, Moraima, Elena y Omara ocasionalmente siguieron
cantando unidas en algunos programas de televisión. En
1983 cantaron “Amigas”, de Alberto Vera. También
actuaron en la Galería de Arte Amelia Peláez.
Su
voz quedó registrada en varios discos pequeños y
dos largas duración para el sello Areíto donde aparecen
sus últimos éxitos, entre ellos la canción
“Me niego”,
de Tania Castel lanos,
y los boleros “Depende de ti”, de Chany Chelacy, y
“Ese que está allí”, de Juan Arrondo.
La cantante Moraima Secada, La Mora falleció en la Ciudad
de La Habana el 30 de diciembre de 1984. Con su desaparición
física no solo dejaría de existir una de las voces
más singulares del cancionero popular, sino también
su maravillosa chispa humorística y su diálogo con
el público los cuales motivaron en toda su carrera artística
una simpatía que estuvo latente hasta el fin de su admirable
vida.
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