| Por
Luis Ayllón
Al régimen de Cuba no les agrada el ambiente que se ha
creado en el país, tras la puesta en marcha del proceso
que, gracias a la Ley de Memoria Histórica, permite a
los nietos de españoles obtener la nacionalidad española.
La
gran afluencia de demandantes en los consulados provoca malestar
en las autoridades castristas, que así se lo han hecho
saber al Ejecutivo español, según se informó
a ABC en fuentes solventes.
Formalmente, las quejas se refieren al hecho cierto de que la
tramitación de tantos expedientes ha aumentado también
el volumen de trabajo de los organismos oficiales cubanos, como
el Registro o el Ministerio de Relaciones Exteriores, a los
que los peticionarios tienen que dirigirse para obtener o legalizar
documentos, entre ellos los que acrediten la entrada de sus
padres o abuelos en el país.
Mala
imagen
Sin embargo, además de por estos motivos burocráticos,
las autoridades cubanas se muestran incómodas porque
no les favorece nada la im agen
de sus conciudadanos en las colas ante los consulados españoles,
aspirando a obtener un documento que, en muchos casos, desean
para abandonar el país, ante la falta de expectativas
políticas y económicas.
Los
cubanos con posibilidades de lograr el objetivo de ser españoles
han puesto en marcha su conocida capacidad para «resolver»
y conseguir los documentos que necesitan para ello.
Uno
de los hechos que más enfado provocó en el régimen
es la gran atención mediática que tuvo la primera
concesión de un pasaporte español a un cubano
acogido a la llamada popularmente «ley de nietos»,
que permite obtener la nacionalidad española a los nietos
de emigrantes, aunque sus padres nacieran fuera de España
o se hubieran visto obligados a renunciar a su nacionalidad
tras exiliarse durante el franquismo.
«¡Viva España!»
Ese primer caso fue el del cardiólogo cubano Norberto
Luis Díaz, nieto de un canario y cuyos padres nacieron
en Cuba, quien, en cuanto recibió la documentación
que le acredita como español, gritó: «¡Viva
España!» y dijo que su intención era viajar
pronto a nuestro país donde tenía una oferta de
trabajo.
Quienes obtengan la nacionalidad española pueden seguir
manteniendo la cubana, si lo desean, porque así lo permite
la ley
en España. Para Cuba, en cualquier caso, esas personas
siguen teniendo la nacionalidad cubana, aún cuando el
hecho de que dispongan de un pasaporte español, les concede
unas posibilidades de movimiento que los cubanos no tienen,
entre otras, la facilidad para abandonar la isla en busca de
mayor libertad o de un mejor nivel de vida.
Algunas fuentes aseguraron que, molestas por lo que está
sucediendo, las autoridades cubanas llevan a cabo en ocasiones
veladas amenazas de retirada de ayudas o prebendas a quienes
optan por conseguir la nacionalidad española, e incluso,
que los miembros del Partido Comunista lo tienen expresamente
prohibido.
El
Consulado en La Habana, el que más peticiones tramita,
atiende a unas 325 personas cada día, y sólo en
mayo fueron resueltas positivamente 2.800 demandas.
Se han recibido ya en torno a las 35.000 peticiones y se estima
que en los dos años de plazo fijados por la ley, hasta
el 27 de diciembre de 2010, el Consulado tramitará más
de
150.000 expedientes, una cifra que podría aumentar hasta
los 200.000, a lo largo del año de prórroga fijado
también en la normativa.
Para atender esta fuerte demand a,
el Ministerio de Asuntos Exteriores ha hecho un gran esfuerzo
dotando al Consulado de medios humanos y materiales. Unas 35
personas se dedican casi en exclusiva a tramitar las solicitudes.
Al propio tiempo, ante las quejas de Cuba, se ha ofrecido ayuda
a sus autoridades para paliar la sobrecarga de trabajo que el
proceso puesto en marcha ha acarreado para los funcionarios
cubanos.
Cuba es uno de los países donde más peticiones
se esperan, ya que desde su independencia en 1898 hasta 1930,
se calcula que cerca de un millón de españoles
se establecieron en la isla. El número de exiliados tras
la Guerra Civil española que eligió Cuba como
destino es, por el contrario, muy pequeño, en comparación
con otros países, como México o Francia.
La mayoría de las solicitudes se están registrando,
además de en Cuba, en Argentina y Uruguay. |