| Por
Jorge Felix
Editor del Semanario "El Veraz"
Por
fin el gobierno norteamericano, le dedica tiempo al espionaje
cubano que durante 40 años realizó sus labores
de infiltración y terrorismo en la comunidad cubana
en el exterior.
Durante
años hacían y deshacían, aprovechando
la dedicación de los medios de inteligencia de los
Estados Unidos en función de otras latitudes, como
eran la Unión Soviética y Europa del Este.
Leyendo
los comentarios de uno de los espías al recibir la
condena, Labañino sostuvo
que ``Cuba, mi país, tiene derecho a defenderse
de ataques terroristas'', y que por eso envió una
red de agentes al sur de la Florida.
Al leer este comentario que sabemos que hablan con la voz
del amo, cualquiera diría, que estos agentes defienden
a todo un pueblo, que son los guardianes de ese pueblo.
Realmente, se engañan a si mismo estos perros guardianes
de Castro o en el peor de los casos pretenden engañar
a todo el mundo.
Y digo bien, son perros guardianes de un gobierno en contra
de su propio pueblo. Solo hace falta conocer, cómo
nacen estos cachorros.
La mayoría de ellos son guajiros, campesinos sin
tierras, personas baratas, indigentes de las zonas más
intrincadas del país, con tal de salir de la situación
precaria en que viven, son capaces de cortarle el cuello
a su propia madre.
Guajiritos
de 15 años, con un solo pantalón, una camisa
y más moscas en el bolsillo que dignidad, llegan
a la capital. Una cama, un ración diaria de comida
, es todo lo que necesitan para comenzar a formar parte
de una organización represiva que vigila a su propio
pueblo.
Solo hace falta preguntarle a todos los que forman parte
de la policía secreta de Castro, de dónde
son... oirá lugares como Holguin, Guane, Pinar, Remedio.
Pero
espere un momento investigue un poco más, no son
ni de esos pueblos, son de tierra adentro, Guajiritos de
verdad.
Tan jóvenes y ya empiezan a sacar los colmillos,
se infiltran en el estudiantado, hacen informes diarios
de su labor, pero no se piensen que están vigilando
a algún agente 007 infiltrado, no... vigilan a personas
normales, niños, muchachos que solo quieren oír
un poco de música extranjera, vestir a la moda, leer
libros prohibidos.
Pero este engendro de la naturaleza, no solo vigila, no
solo informa, sino que tiene la tarea de organizar grupos
de esos muchachos, que hasta ese momento solo querían
oír música prohibida.
Ya forma parte del grupo que escucha música prohibida,
ya solo falta llevar a ese grupo hacia el terreno que quiere
la Seguridad del Estado.
El infiltrado empieza a opinar mal del régimen, hace
chistes en contra de Fidel Castro, inclusive... da muestra
de valor al decir las cosas, al enfrentarse a los profesores,
al decir las cosas que muchos temen decir.
Los
demás lo siguen, de música prohibida pasan
a hablar negativamente del régimen, ellos mismos
empiezan a llenarse de valor y comienzan a sacar todo lo
que tienen dentro, pero no saben que el infiltrado esta
autorizado a hablar así, ellos no.
Nadie sospecha, se cuidan de otro, se cuidan del extraño,
pero no del infiltrado, que habitualmente es aparentemente
buena gente, presta el dinero que le da la seguridad del
Estado, se queda a dormir en casa de los amigos. Y ellos
nos saben que todo forma parte de un plan.
El perro guardián ya empieza a mudar la dentadura,
ahora tiene que escribir mas, cada semana empieza a hacer
un informe, no solo del grupo, sino de sus familiares, de
los padres, de los miembros de la familia que ha visitado.
Ya
todo esta listo para pasos mayores, ha recibido la orden
de llevar al grupo hacia la desmoralización, contrarrevolución,
hacia la acción.
Ya el grupo habla hasta por el codo, ya se sienten valerosos,
intelectuales, justos, rebeldes, osados, entonces un día
el infiltrado le propone al grupo, hay que hacer algo. Empiezan
a dar muestras visibles de rebeldía, hablan en contra
del gobierno a viva voz. Para muchos son populares porque
dicen lo piensan.
Pero
ojo, esto no es así como así, los están
levantando, se están haciendo demasiado populares,
hace falta desmoralizarlos y dejarlos caer.
El infiltrado hace una fiesta, en una casa en la playa que
supuestamente le prestó un amigo, llegan muchachas
de dudosa moral.
La
música a todo lo que da, la bebida. Se forma una
orgía, las cámaras ocultas filman, desnudos
en pleno salón, uno grita: ¡que cosa mas rica
chico!, otro dice por allá ¡mira que buena
esta aquella!
El infiltrado también se desnuda, hace el sexo con
dos chicas al mismo tiempo, pero para eso también
esta autorizado, Uno grita: ¡Abajo el hijo de puta!
El coro responde alegre, ¡abajo!
El
infiltrado vuelve a gritar, ¡Abajo el barba! De nuevo
responden los demás.
Se sienten tipos duros. Pero la cámara sigue filmando,
Ya están sucios, sucios por doquier y ni lo saben.
El infiltrado ahora si que es de confiar, propone entonces
que no voten a favor de unos lineamientos de la Federación
Estudiantil Universitaria, organización esta que
responde como todas las organizaciones a los intereses del
gobierno.
En
plena asamblea dan sus opiniones apasionadas, se sienten
orgullosos todo el mundo se pasa la mano por la cabeza,
porque nadie a tenido tanto valor. Todo el mundo comenta
al otro día la asamblea, le dan la razón a
los valerosos muchachos.
Pero semanas después se enteran que la Seguridad
del Estado ha arrestado a los 20 miembros del grupo, por
contrarrevolución, por conducta inmoral, por problemas
ideológicos y organización ilícita.
En el cuartel de la seguridad los interrogan uno a uno,
tienen miedo mucho miedo, le muestran los videos, le leen
las declaraciones que supuestamente han dicho los miembros
del grupo, cada uno de los chistes que dijeron en contra
de Fidel Castro, están acorralado, empiezan a echarse
lodo entre si, solo uno de ellos tuvo el suficiente valor
de no hablar absolutamente nada, de no echar lodo sobre
nadie, de no decir una palabra de ninguno de los del grupo.
Desde
luego que no estamos hablando del infiltrado, hablamos de
uno que demostró tener mas dignidad que todo un ejercito.
El digno fue condenado a 5 años de cárcel
por propaganda enemiga, el resto, incluido el infiltrado,
fueron expulsado de la Universidad, sin posibilidad de volver
a estudiar ninguna carrera del sistema educacional.
Desde luego cuando le hicieron el supuesto interrogatorio
al infiltrado, fue felicitado por el gran trabajo llevado
a cabo.
Meses
después, en secreto, le entregaron una medalla de
servicio distinguido. Un guajiro bien barato. Todo el mal
que le hizo a sus compañeros fue premiado con una
simple medalla sin valor alguno.
Veremos
si puede comprar en la tienda de divisas con esa medalla.
Así
es como se forman estos héroes de papel, estos héroes
del gobierno cubano, naturalmente no del pueblo cubano.
En la ultima década la deserción en esta organización
fascista es diaria, el ingreso mínimo, en muchos
casos obligado por el servicio militar a entrar a ese cuerpo
represivo.
Según investigaciones filtradas desde la isla, en
un 70% tienen problemas de disfunción sexual y de
relaciones con la pareja por este motivo, la mutua vigilancia
y actitudes paranoicas entre sus miembros alcanza los niveles
mas altos de la sociedad cubana.
Según Fidel Castro, existían en Cuba, mas
de 300 organizaciones contrarevolucionarias y en el 80 %
de estas, los Jefes eran miembros de la Seguridad del Estado.
¡Que
proeza! Organizar a personas inocentes, muchachos de 17
a 20 años y convertirlos en supuestos grupos contrarevolucionarios
organizados iTremenda victoria!
Y es que esta fue una práctica generalizada a través
de toda la historia de la revolución, la infiltración
del estudiantado desde el nivel Secundario hasta la Universidad,
desde el campo con el campesino, hasta la ciudad con el
obrero, el intelectual, todas las esferas de la cultura
y la vida cubana.
Lograr dividir al movimiento obrero, al movimiento estudiantil,
a la familia ha sido siempre el objetivo del gobierno fascista
de Fidel Castro. Utilizarlos como conejillos de indias para
en momentos difíciles sacarse de la manga un movimiento
contrarevolucionario y de esa forma escarmentar a los movimientos
espontáneos que pudieran surgir y al mismo tiempo,
llevar escarmientos y como válvulas de escape desviar
la atención de la realidad que vive el pueblo cubano
hacia otra. Como decía Julio Cesar: ¡A falta
de pan... Circo!
Y digo bien, cuando me refiero a las palabras de Julio Cesar.
En los años 70 los conciertos de Silvio Rodríguez
y Pablo Milanés que aparentemente representaban una
disidencia dentro de la isla, eran organizado por el Ministerio
del Interior, porque era el lugar donde podían infiltrar
los grupos, que a todas luces podían ser los grupos
contrarevolucionarios que podría crear el día
de mañana el propio gobierno cubano. Después
todo el mundo conoce la historia, Pablo Milanés y
Silvio Rodríguez, se vendieron caro, pero se vendieron.
Son millonarios en un país donde nadie puede serlo.
Simplemente formaron parte consciente de todo esto, sabían
para qué lo estaban cogiendo.
Un conocido miembro de la seguridad, me dijo un día,
aquí nada se deja suelto, Pablo Milanés y
Silvio son atendidos por nosotros y no solo eso, ellos saben
todo lo que estamos haciendo y voluntariamente participan.
Cada generación tiene sus iconos, ya Silvio y Pablo
están quedando atrás, ahora hacemos hincapié
en Pedro
Luis Ferrer, Carlos Varela y otros.
Así que la realidad es, que este organismo represivo
cumple exclusivamente la misión de reprimir a su
propio pueblo. Es en Cuba, donde llevan a cabo su labor
mas tenaz, en contra del Pueblo cubano no en defensa de
el, como supuestamente expresan.
Da mucha risa, ver las fotos que ahora adornan las calles
cubanas, fotos de pasaportes tomadas antes del arresto en
la que habitualmente uno se pone el mejor traje y aparece
con pose orgullosa. Si el pueblo de Cuba viera las fotos
de esas misma personas después del arresto, se moriría
de la risa, fotos de miedo, fotos de caras llenas de sudor
y nada dignas, fotos de delincuentes.
Y la realidad es que por mucho que se muestre en televisión,
las personas en manifestaciones pidiendo su liberación
la inmensa mayoría dicen:
¡Ya
era hora!... ¡Que se jodan! |